martes, 24 de enero de 2012

Esa inmensa masa negra que hay cuando cierras los ojos.

Y puestos a reflexionar... Cuántas vueltas da la vida. ¿no?
Un día le coges manía a una persona por el simple hecho de estar con alguien y al cierto tiempo es... Al cierto tiempo es alguien a quién ni siquiera puedes describir. 
Quién te entiende, quién te escucha, quién te abraza, quién sabe en muy poco tiempo cuándo te pasa algo y qué es ese algo.
La vida me ha demostrado que no hace falta mucho tiempo para conocer a alguien, que no por más tiempo que lleve a tu lado esa persona va a saber en mayor medida cómo sacarte sonrisas, 
Me conoce. Conoce todas mis manías. Sabe como picarme, como hacerme sentir bien, cómo hacerme pensar, cómo hacer que me olviden de las cosas por un momento. Sabe de sobra lo que tiene que hacer para hacer que ría a carcajadas. Sabe todo lo que me encanta, y todo lo que no.
La conozco. Conozco sus reacciones, sus palabras, todas sus sonrisas. Conozco su voz gritando en mi oído. La conozco de fiesta, de tranquis, rayada, ilusionada... La conozco desmadrándose, haciéndome pasarlo mal, borracha. Sé cómo hacerla reír y sonreír. Sé cómo picarla, me sé su vida en verso. Conozco la faceta que la cuesta mostrar a mucha gente. 
Y todo esto lo hemos logrado en cosa de cuatro meses. 
Nada de esto me hubiera imaginado... La vida da muchos palos, si, pero con ella al lado siento que ninguno podrá hundirme del todo. Es como una cadena, un lazo fortísimo. Un lazo que hace que cuando una está abajo, la otra inmediatamente está ahí para subirla, sin avisos, sin peticiones. Por el simple hecho de que ya no podemos vernos sin sonrisas, que yo sin la suya ya no soy nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario